A veces, desearía que una suerte de ser omnipotente surgiera de los cielos y nos cerrara la puta boca a todos durante un minuto.
Yo creo que sonaríamos bien.
Y es que siempre hay un montón de gente diciendo cosas.
En todas partes: sin tregua, sin piedad, sin respirar.
Sinceramente: es agotador.
Y me pregunto cuándo tendremos tiempo -teniendo en cuenta que uno debe ser capaz de discernir la información relevante del mero ruido y además ser una pareja comprometida y fregar la loza- para hablar al fin de lo que realmente importa.
Que no tengo ni puta idea de lo que es, de acuerdo.
Pero en serio: ojalá nos quede tiempo.
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