Me abrazas y dices: cuánta paciencia tienes conmigo.
Pero acaso tú no sabes que yo estoy biológicamente diseñado para soportar eternas glaciaciones, furiosas cornadas de mastodonte, solitarias caminatas, enjambres de insectos, océanos de sed y desiertos cuyo horizonte jamás llega a divisarse con tal de tener otra oportunidad de reproducirme.
De verdad: tú no sabes cuánta paciencia puedo llegar a tener.
No hay comentarios:
Publicar un comentario