¿Y si al final resulta que no hay absolutamente nada que explicar?
Quiero decir: que todos lleguemos al término de nuestros días y descubramos, perplejos, que no hay explicación posible para toda la movida, que no hemos sido sino insignificantes reacciones químicas en un universo que ni siquiera llegamos a comprender, chispas a la deriva, cagarrutas interestelares.
Algunas muy hermosas, de acuerdo. Pero sólo eso.
Y en definitiva, que ha importado básicamente una mierda haber elegido ésta o aquella brillante trayectoria profesional, el color de las deportivas a juego con el suéter, nuestras parejas sentimentales. Que todo ha sido una inmensa broma. O ni eso: porque es que tampoco se escuchará una sonora carcajada de fondo; por no haber, no habrá ni quien se ría de nosotros.
Ni tampoco catarsis con banda sonora instrumental de fondo.
Sólo nosotros.
O sea, nada.
Así que no sé: he pensado que podríamos ir adelantando acontecimientos y quedar para merendar o algo.
En serio: hay que celebrarlo.
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