sábado, 4 de mayo de 2013

Pero llegará, llegará el día en que los científicos nos muestren por fin la combinación precisa de neurotransmisores, enzimas y movidas que da lugar a la felicidad. Y la humanidad se felicitará ante tamaño descubrimiento, despidiéndose definitivamente de tantos siglos de búsquedas infructuosas, intuiciones filosóficas, saltos al vacío. E intuyo que tan sólo hará falta reorganizar -unos más, otros menos- nuestra química personal para abrazar, de una vez y para siempre, la dicha y la alegría.

Sin margen de error, sin efectos secundarios, sin miedo.

No descarto que algún melancólico impenitente se niegue a aceptar semejante afrenta a su melancolía. Pero sólo al principio: la oferta será demasiado irresistible.

Y si no, lo matamos y ya está.

Sí, ese día llegará: ya casi lo anuncian los científicos moleculares.

Y créeme: será un día triste.

No hay comentarios:

Publicar un comentario